El cuidado de las manos

Las manos pueden decir mucho sobre una persona. Son un reflejo de qué estilo de vida llevamos, cómo nos desenvolvemos e incluso cómo cuidamos nuestra alimentación, nuestra piel y nuestro cuerpo. Se dice incluso que por las manos se puede adivinar la edad de una mujer; pero independientemente de la edad, las manos pueden dar mucha información a una persona observadora sobre un individuo.
Vestir con prendas de firmas o ir a la última moda puede perder todo el sentido si no existe un cuidado de las manos y de los pies. Mientras hablamos o nos comunicamos con los demás empleamos las manos como forma de expresión, para enfatizar algún punto o dar indicaciones. Es la parte del cuerpo que más utilizamos: cocinamos con ellas, nos vestimos con ellas, escribimos con ellas, saludamos con ellas; nos ayudan en nuestras actividades cotidianas y prácticamente en la mayoría de los movimientos que realizamos para desenvolvernos.
El cuidar las manos convendría fuera un deber diario y concederle la importancia que merece: las manos son esenciales para nuestra existencia.
La frágil estructura de las manos provoca que la piel de éstas sea especialmente vulnerable al paso del tiempo, aunque es posible retrasar o ralentizar el proceso. La piel de las manos contiene pocas glándulas hidratantes, de ahí su facilidad para resecarse o agrietarse por el frío, el sol o exposiciones a productos determinados, especialmente en las zonas de los nudillos o entre los dedos. Por ello es conveniente proteger las manos con guantes durante el invierno y utilizar cremas o lociones hidratantes específicas, así como protectores solares durante el resto del año.
Con la edad los huesos se debilitan y las células de grasa tienden a encogerse o reducirse, lo que ocasiona que la piel quede “caída” con aspecto arrugado o flácido. Para mantener los huesos fuertes es recomendable cuidar la cantidad de calcio que tomamos, con la edad es habitual tener que tomar suplementos para alcanzar los niveles que el cuerpo necesita para mantenerse bien. El ejercicio moderado es un beneficio para la circulación y facilitará que los nutrientes lleguen a las manos y los pies. La producción de proteínas como el colágeno o la elastina dan flexibilidad, suavizan la piel y retrasan el envejecimiento; la vitamina C ayuda a proteger estas proteínas; como en todo lo relacionado con la belleza, la alimentación desempeña un papel fundamental.

En ocasiones podemos sentir escozor o picor en las manos, o incluso una pequeña erupción repentina que parece inexplicable. Algunos de los productos con los que trabajamos o con los que estamos en contacto de forma habitual pueden originar estas apariciones:
- La piel de las naranjas, por ejemplo, contiene un “aceite” que puede resultar inflamatorio para algunos tipos de piel. Ocurre algo similar a la cebolla y el ajo, que contienen sustancias propias que pueden irritar al tacto. El marisco, como la langosta o los cangrejos pueden llegar a causar urticaria.
- Algo curioso es el níquel, el metal con el que se fabrican las monedas, las manillas de las puertas, bolígrafos…y que también está presente en los espárragos y la lechuga. Puede dar origen a enrojecimiento de la piel, resecamiento o incluso ampollas, algo que ocurre al 5% de las mujeres.
- El papel pinocho/cebolla o el que se usa por ejemplo en albaranes, recibos o incluso solicitudes, incluye pequeñas capsulas que pueden resultar irritantes para la piel; de hecho el contacto frecuente o habitual con este tipo de papel puede ser motivo de pequeños sarpullidos.
- Los detergentes y los jabones que usamos para fregar, limpiar o incluso para el propio aseo suelen contener agentes que pueden sensibilizar o dañar nuestra manos y en algunos casos incluso generar pequeñas alergias.
¿Qué podemos hacer para tener unas manos perfectas? Algunos trucos nos sirven de pautas para su cuidado diario.
- La primera recomendación es la utilización de guantes siempre que estemos lavando o limpiando ropa o utensilios.
- Introducir las manos en un pequeño cuenco con agua templada y una 1 cucharadita de maizena o de harina de maíz a la que dejaremos dejar reposar 5 minutos antes de introducir las manos. Este simple ritual es recordable se haga de manera diaria al finalizar las labores domésticas o aquellos que hayan requerido trabajo manual.
- Masajear las manos una vez a la semana con aceite de oliva y una pizca de sal de mesa que habremos añadido previamente.
- Hidratar las manos con productos específicos al menos 4 veces al día.
- Una vez por semana y antes de acostarse podremos aplicar un poco de crema hidratante facial en nuestras manos.
- Para una limpieza profunda y purificación de las manos algunos expertos recomiendan un masaje de 10 minutos con azúcar y mantequilla; aunque también es posible utilizar el exfoliante facial una vez a la semana sobre tus manos.
- La glicerina, el agua de rosa y el zumo de limón aplicado sobre las manos durante las noches de invierno las mantiene suaves y evita que se agrieten.
- Para eliminar manchas de las manos podemos frotarnos con una rodaja de limón o una patata cruda. Para las manchas de nicotina deberemos aplicar zumo de limón y dejarlo actuar durante 10 minutos antes de aclararnos las manos.


